Dime qué te duele y te diré qué problema tienes

¿Sabes que aquel problema que más te resistes a abordar termina somatizándose en tu cuerpo? El cuerpo grita cuando tu boca calla, cuando tu mente se cierra en banda para no mirar a la cara a aquello que más temes.

Cuanto más continúes ignorándolo, el cuerpo seguirá mostrando otro tipo de señales que te indican que hay algo en tu interior que debes sanar.

El dolor cambiará, pero su origen es el mismo

 

Ana (personaje ficticio) es una mujer que, desde que empezó su primera relación, siempre reenganchó unas con otras, para así evitar estar sola.

A partir de su tercera relación empezó a manifestar síntomas de ansiedad. Estos empezaron con un nudo en la garganta, pero después empezó a tener problemas de eccemas e, incluso, de dermatitis.

Estos problemas surgieron de repente y sin un desencadenante que Ana pudiese identificar. Ella pensaba que quizás fuesen cosas de herencia familiar o que el estrés en el trabajo tenía este tipo de consecuencias.

No obstante, nada de esto era lo que provocaba los síntomas.

El hecho de que estos cambiasen confundía a Ana y hasta que no se encontró en una relación que realmente la instaba a estar sola no empezó a profundizar en ella misma.

 

Fue en ese momento cuando se dio cuenta de que su cuerpo estaba manifestando el problema de dependencia emocional que tenía y que ella no parecía ver.

Cuando se siente dolor constante, miedo a perder y se vive con sufrimiento, nuestro cuerpo nos alertará para cambiar nuestra forma de proceder.

Cada parte del cuerpo tendrá mucho que decir

Según el lugar en el que se somatice el dolor, este nos estará alertando de una cosa u otra.

Lo importante es que sepas que la respuesta a ese dolor está en tu interior. Tan solo tienes que escuchar a tu cuerpo, observar tu vida y sacar las conclusiones pertinentes.

Sin embargo, si te encuentras muy perdido y quieres una pequeña guía, aquí te dejamos algunas manifestaciones en el cuerpo que pueden reflejar el problema que tienes:

  • Molestias en la garganta: Hay cosas que tienes que decir, pero que reprimes.
  • Gripe: Existe algo en tu vida que te disgusta y así liberas el cansancio ante ese problema.
  • Dolor en los tobillos: Representa las resistencias que tienes en tu vida.
  • Molestias estomacales: Dificultad para convivir y digerir las situaciones.
  • Problemas de espalda: Falta de apoyo o cargar con cosas que no te corresponden.
  • Dolor en los muslos: Te preocupa lo que los demás esperan de ti.
  • Migrañas o dolor de cabeza: Aparecen cuando te someten las dudas.
  • Presión arterial alta: El miedo te está arrinconando.
  • Estos son solo unos ejemplos de lo que pueden estar queriéndonos decir las diferentes somatizaciones que se muestran en nuestro cuerpo.

    Cuida tu mente

    La mente es poderosa y solemos descuidarla bastante y, como hemos podido ver, esto puede tener graves consecuencias para nuestra salud.

    Una gripe puede ser tan solo eso, pero también puede que nos esté comunicando algo que ocurre en nuestro interior y que necesitamos sanar.

    Es en la mente donde se gestan las peores tormentas, donde los pensamientos rumiantes hacen su mejor labor: provocar ansiedad, desconectarnos del presente y hacernos sufrir muchísimo.

    Si cuidamos nuestra mente y la mantenemos saludable, nuestro cuerpo dejará de somatizar todo aquello que no somos capaces de soltar y superar.

    Tendemos a prestarle demasiada atención a nuestro cuerpo y, sin embargo, somos bastante reticentes a buscar ayuda cuando no somos capaces de calmar nuestra mente.

    Solo así dejaremos de somatizar problemas causados por pensamientos y preocupaciones que no nos dejan tranquilo.

    A veces no tenemos las herramientas necesarias para poner orden en esa vorágine de pensamientos y creencias que tantas dificultades nos causan en diversos ámbitos de nuestra vida.

    Es el momento de no sacrificar nuestro bienestar y de pedir ayuda si así lo necesitamos. Tener una mente sana es muy importante para ser felices.

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