¿Por qué debes comer mandarinas en invierno?

Su fuerte olor hace que no sea una de las frutas preferidas por los consumidores, sin embargo, es uno de los “imprescindibles” en nuestra alimentación en invierno.

La mandarina es el cítrico más parecido a la naranja, pero más pequeño, con más olor, menos acido y más dulce, la combinación perfecta para que sea más fácil de consumir entre niños y ancianos.

Sin embargo, su fuerte aroma es una de las causas por las que muchas personas deciden optar por otro tipo de frutas. Pero, ¿por qué es un “imprescindible” de la alimentación de invierno?

1. Se trata de una fruta con mucho agua y un nivel de azúcar muy bajo, por lo que resulta beneficioso para las dietas adelgazantes o diuréticas. Toma nota, pues una mandarina de 100 gramos solo cuenta con 44 calorías.

2. Al igual que las naranjas, las mandarinas tienen un gran aporte de vitamina C, bueno para las defensas, y más en esta época de frio en la que es más común acatarrarse.

3. Resulta que tiene un elevado contenido en fibra, lo que favorece el tránsito intestinal, así como previene y combate el estreñimiento.

4. La mandarina es un aliado de las personas con problemas de hipertensión arterial, ya que ayudan a procesar las grasas más favorables para el organismo

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