Si sabes qué café tomas, podrás controlar la ingesta de cafeína

¿Necesitas empezar el día con una taza de café para funcionar? ¿Tu energía depende de los chutes de cafeína que ingieres? Pero, ¿qué cantidad contiene cada dosis de café?

La cafeína es un alcaloide del grupo de las xantinas, presente también en las hojas de té, las semillas de cacao y las bayas de guaraná, que estimula el sistema nervioso central y genera sensación de estar despierto y activo. La Organización Internacional del Café y la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) consideran el límite saludable de cafeína diaria en los 300 mg, equivalente a entre tres y cuatro expresos.

La variedad de los granos de café y la altura en la que se cultivan determinan la cantidad de cafeína del café resultante (wundervisuals / Getty)

El café con leche de la mañana, el cortado de mediodía, el café solo de después de comer y otro a media tarde. Este es el menú de muchos cafeteros, que pueden llegar rebasar los 300 mg diarios de cafeína recomendados por las organizaciones al tomar más de cinco raciones al día.

A ese consumo de cafés hay que sumarle la posible ingesta de bebidas energéticas, de refrescos de cola y de alimentos que también contienen cafeína durante el día, lo que pone el contador del alcaloide al borde del colapso.

Las autoridades sanitarias y cafeteras recomiendan no superar los 300 mg diarios de cafeína

Entonces las bondades del café (básicamente su efecto antioxidante) se minimizan y se acentúa un estado de irritabilidad, ansiedad, insomnio y, a largo plazo, problemas cardiovasculares y un menor desarrollo del feto en mujeres embarazadas.

Al mismo tiempo, estudios recientes demuestran que un consumo moderado de café tiene un efecto protector ante el párkinson y también ante las enfermedades del corazón, por lo que renunciar a la cafeína, sin prescripción médica, no responde a ninguna lógica saludable. Se trata de controlar la cantidad de café.

Un expreso, poca cantidad de cafeína y mucho sabor (Probuxtor / Getty)

Mantener a raya el consumo de café significa adentrarse en la cultura del café. Porque no es solo una cuestión de miligramos de líquido en una taza, sino que depende del método de preparación, del tiempo de infusión y, ante todo, de la variedad de grano de café: robusta o arábiga.

“Hay tres factores básicos que determinan la cantidad de cafeína de un café”, indica Kim Ossenblok, barista, formador y experto en el mundo del café. “Por un lado, la especie de café, arábiga o robusta. Por otro, la cantidad de café que se utiliza para hacer una preparación; y en tercer lugar, el tiempo de contacto del agua con el café”.

“La variedad de café, la preparación y el tiempo de contacto con el agua determinan la cantidad de cafeína”

Entre el 70% y el 80% de la producción mundial de café corresponde a la variedad arábiga, más dulce, aromática y con la mitad de contenido en cafeína que la robusta. Durante mucho tiempo se han vendido las mezclas o blend, paquetes de café que combinan granos de ambas variedades y orígenes diversos.

La nueva cultura del café apostó hace un tiempo por distinguir entre café de una u otra variedad. Y poco a poco fue depurando detalles: país, región, finca, altura, subespecie de grano, campesino, todos ellos aspectos que pueden determinar la cantidad de cafeína de la bebida resultante.

El café de filtro requiere más cantidad de café y mayor tiempo de infusión que el expreso, por lo que tiene más cafeína (alvarez / Getty)

La forma de preparación del café (expreso, café con leche o café de filtro, con V60 o con aeropress), así como la cantidad y el grado de extracción del café también modifican la cantidad de alcaloide”, confirma Bernat Barrabés, barista al frente de Bermont Coffee.

“El café instantáneo o soluble contiene, en general, menos cafeína que el tostado y molido, pero puede que el volumen que se consuma sea mayor”, continúa. “No es lo mismo un expreso preparado en 20 segundos que en 30: a más tiempo mayor cantidad de cafeína, por lo que un café largo tiene más cafeína que uno corto”, sostiene Ossenblok.

“El café instantáneo contiene menos cafeína que un expreso”

Las nuevas cafeterías de especialidad, que básicamente sirven cafés arábiga, han recuperado el café de filtro, la mejor forma de apreciar el café según los expertos. Una bebida que se toma sin prisas y que, en su elaboración, precisa más cantidad de café y mayor tiempo de infusión que el expreso de máquina (casera o profesional), lo que se traduce en más cafeína.

“Pero, al final, la cantidad de cafeína es una cuestión que depende de la tolerancia de la person a, de su constitución, de si practica ejercicio físico”, concluye Ossenblok. O, para los desconfiados, el café descafeinado es la solución.

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