Infusión de piel de manzana: remedio natural


En plena ola de frío llegan los inoportunos catarros y resfriados propios de la estación. La buena noticia es que las propiedades y beneficios de la manzana, con todos los aportes de vitaminas E y C, y el betacaroteno presentes en su piel, contribuyen a fortalecer eficazmente y de la forma más natural, el estado de los pulmones y a las defensas.

Una forma muy saludable y sencilla de integrar todos los efectos positivos de la piel de manzana en el organismo es bebiendo a diario, y especialmente cuando se presenten síntomas de malestar, una infusión caliente de piel de manzana. Disfrutarás de un efecto refrescante y balsámico, aliviando la tos y la sequedad de las mucosas. Además, la tisana también te ayudará contra el insomnio, el nerviosismo y la fatiga mental.
Pero aún hay más, la piel de manzana contiene ácido ursólico, una sustancia realmente eficaz si lo que se persigue es huir de los kilos de más. Se ha demostrado que reduce el riesgo de obesidad y ayuda a quemar calorías, porque equilibra los niveles de azúcar en sangre y evita la acumulación de grasa en el hígado, ejerciendo un poderoso efecto depurativo.

En definitiva, se trata de una infusión de salud integral que se convertirá en un dulce placer en las sobremesas y las noches de invierno.

Marlene comparte la receta de infusión de piel de manzana que será tu talismán mientras dura el frío y también en los periodos de cambios estacional:

INGREDIENTES:

  • 2 manzanas
  • Zumo de limón
  • 1 litro de agua hirviendo
  • Miel

PREPARACIÓN:

Para empezar, lavar bien las manzanas y secarlas. Mondarlas, cortando las pieles muy finas y, posteriormente, rociarlas ligeramente con zumo de limón, solo un poco, para que no se oscurezcan con la oxidación natural.

Colocar las cortezas en las parrillas de un deshidratador desecador. Si se prefiere utilizar el horno, fijar una temperatura de 80°C aproximadamente, y deshidratar la piel de manzana durante tres horas, por lo menos. A continuación, una vez que estén secas, sacarlas del horno y dejar que se enfríen al aire, sin tapar.

Calentar un litro de agua hasta que hierva. Añadir un puñadito de las pieles de manzana en el líquido, cuando esté en plena ebullición. Dejar la mezcla al fuego durante unos minutos para que el agua caliente actúe sobre los principios activos de la piel. Después, retirar del fuego y dejar reposar de 5 a 10 minutos.

Es ideal endulzar la infusión de piel de manzana con un poco de miel, para reforzar el efecto balsámico, no obstante, puede tomarse al natural o utilizar otro endulzante o edulcorante natural como la stevia o el sirope de ágave.

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