Endocrinólogos aconsejan no tomar más de 25 gramos de azúcar al día


La Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN) recomienda que el azúcar no supere el 5% de las calorías de la dieta lo que significa consumir unos 25 gramos al día que equivaldrían a unos seis terrones
Para ello, insiste esta sociedad científica en un comunicado, es preciso tener en cuenta la cantidad de azúcar que contienen los alimentos y, para ello, hay que fijarse en su etiquetado nutricional a pesar de que, según critican, una “asignatura pendiente” de los españoles es que “no saben leerlo”.
“En el apartado de hidratos de carbono y dentro de éste, en la parte que dice: ‘de los cuales, azúcares’. Estamos muy concienciados con el azúcar que añadimos nosotros mismos a los alimentos, pero no con el que ya contiene”, advierten. “No pasa nada por tomarse un refresco el fin de semana, el problema es que sea costumbre”.

De hecho, la SEEN insiste en rechazar la ingesta de azúcar de los alimentos que no lo contienen de forma natural, los conocidos como ‘azúcares libres’ entre los que están los monosacáridos y los disacáridos añadidos a los alimentos por fabricantes, cocineros o consumidores. No obstante, admite que “no pasa nada” por tomarse un refresco el fin de semana sino que “el problema es convertirlo en costumbre”.
Según recoge la Organización Mundial de la Salud (OMS) en un informe de 2015, estudios realizados en adultos sugieren una asociación entre la reducción de la ingesta de azúcares libres y la reducción de peso corporal, y un aumento de la ingesta de azúcares libres se liga con un aumento en el peso corporal.
La obesidad se relaciona además con un aumento del riesgo de hipertensión, síndrome metabólico, diabetes, enfermedad renal, enfermedad grasa del hígado y enfermedad cardiovascular”, alerta la SEEN. Los endocrinos ven positiva la decisión de gravar las bebidas azucaradas, pero piden abaratar frutas y verduras
Además, esta sociedad científica considera que la decisión de gravar las bebidas azucaradas como medida para disminuir la ingesta de esos azúcares libres y de calorías es positiva pero “discriminatoria” porque “grava más a las familias más desfavorecidas que son las que más consumen estos alimentos, por lo que recomiendan combinar la medida con mejoras en el nivel socioeducativo”.

Por otro lado, sugieren que, además de subir los impuestos de los productos no saludables, abaraten los productos sanos como las frutas y verduras ya que “no es posible atajar el problema de la obesidad y las enfermedades crónicas que se derivan de la misma desde un solo punto de vista, es decir, limitando el consumo de azúcares o de grasas saturadas, si no que debe ser una intervención multisectorial”.
Y además de a nivel sanitario, en las leyes que regulan el consumo, en las empresas de alimentos, en las televisiones limitando la publicidad de estos alimentos, en los ayuntamientos con la creación de carriles bici, parques, pabellones deportivos; en los colegios incluyendo nutrición en las asignaturas de los alumnos, fomentando los comedores saludables, o evitando las máquinas de ‘vending’ no saludable.

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