10 inteligentes lecciones sobre vida sana de nuestros tatarabuelos


Seguramente has oído hablar del viejo dicho, “come como comían tus abuelos”. Pero como nutricionista, a menudo pienso cómo podría de verdad llevarse a cabo.
Por desgracia, la comida ha evolucionado de tal forma que ya no es sólo alimento para nosotros. Anteriormente, la agricultura era más importante y las fábricas eran escasas. Solíamos comer alimentos que nutrían verdaderamente nuestros cuerpos. Ahora nos machacamos con la comida basura y le pedimos a Dios que haga un milagro. Y se necesitaría de verdad un milagro que esa basura sobre-procesada llevara alimento real a nuestros cuerpos.
En muchas cosas, nuestros mayores (en concreto, la generación más antigua que aún vive, nacida hace alrededor de 90 años) eran mucho más inteligentes que nosotros. Vivían de manera más sencilla, y sus cuerpos eran a menudo más saludables. Así que voy a destacar algunas de las maneras como comían y vivían que haríamos bien en tener en cuenta en nuestra vida diaria moderna:
1. Vivir de la tierra: Las generaciones mayores, como ahora vuelve a estar de moda, cultivaban una gran cantidad de alimentos en sus propios jardines del patio trasero para alimentar a sus familias. Criaban a sus propios animales para utilizarlos como comida. El resultado era comida fresca y éticamente tratada, libre de procesamientos, aditivos y productos químicos.
2. Usar alimentos sin procesar: Este es un principio que realmente funciona. Porque, de nuevo, supone volver a la ida de comer alimentos poco o nada procesados. Gran parte de los procesos, ellos los hacían por sí mismos en su cocina. Aún recuerdo a mi abuelo partiendo sus propias nueces.
3. Conservar mediante fermentación y no con productos químicos: Nuestros abuelos y sus antepasados conservaban su producción de verano para los malos inviernos. A veces incluso tenían que cavar grandes agujeros en el suelo para ello. Conservar sólo con sal y frío produce la fermentación, que no sólo conserva la comida durante largos periodos de tiempo, sino que también mantiene los nutrientes.
4. Ideas ingeniosas para reciclar alimentos: En 1900 y 1920, si una familia cocinaba un pollo, lo utilizaba todo, los órganos y los huesos se utilizaban para hacer caldo. No necesitaban suplementos de colágeno como muchos de nosotros hoy, porque toda la proteína del colágeno la obtenían de manera natural. Era una manera completa de cocinar, por no mencionar la reducción de desechos.
5. Diferentes tipos de carne: Nuestros abuelos comían menos carne y más variada.

No sólo existen el pollo y la ternera cebados en grandes superficies. Intenta probar otros tipos de carne, como el conejo o el ciervo, procedentes de la caza y criados al aire libre.
6. Cocinar con toda la grasa: Ellos usaban mantequilla y cocinaban con tocino. Una investigación reciente muestra que la leche con toda su nata es mejor para prevenir el aumento de peso que la semidesnatada o la desnatada.
7. ¿Qué alimentos procesados? Los mercados de antes eran más comparables a los mercados de nuestros agricultores locales (que muchos de nosotros podemos visitar sólo los fines de semana). Una vez más, había alimentos frescos por todas partes. Recuerdo a mi suegro contando que, cuando él era un niño, sólo había un tipo de papas fritas, ¡no todo un pasillo! Y eso es sólo una generación anterior a la mía. ¡Imagínate dos!
8. Comidas cocinadas a fuego lento con paciencia, los 7 días de la semana: No había comida rápida aún, y aunque cenaban de vez en cuando, hasta los restaurantes ofrecían comida sana y verdadera.
9. Nada de dieta: La dieta no llegó hasta la década de los 80, que es justo cuando el mercado de la comida procesada empezó a crecer.
10. Moverse todo el día: ¿Sabías que el estilo de vida sedentario es comparable al tabaco en términos de efectos negativos para la salud física? Ese estilo de vida sedentario no era un problema para nuestros abuelos, pues la mayor parte se levantaba al salir el sol y estaban siempre activos. Se movían más y estaban menos sentados. Muchas de sus tareas requerían trabajo manual, lejos de la TV, de los laptops y de los celulares que hoy nos distraen y nos paralizan.

Lo sé, esta sencillez suena muy atractiva, ¿no? Si yo pudiera, me encontraría viviendo en una granja con pollos de corral, un jardín de varios acres, un montón de flores y árboles y mis niños corriendo descalzos, mientras que la ropa seca se tendía fuera y llamaba a mis padres por el teléfono de rueda.
Pero lo siento, no podemos volver atrás en el tiempo. La agricultura no es una opción para la mayoría de nosotros, las opciones de comida rápida están en todas partes esperando para tentarnos, y muchos de nuestros trabajos requieren una gran cantidad de tiempo sentados delante de la pantalla.
Pero todavía se pueden incorporar algunos de estos estilos de vida más sencillos en nuestro horario actual. Porque incluso si ya no puedes vivir ni comer exactamente de la forma en que tus tatarabuelos comían, sí puedes hacer un esfuerzo para hacer ejercicio y moverte más a menudo en tus descansos, así como hacer tus propias comidas con productos frescos y alimentos integrales.
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